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Statement:
Conversation with the Catalan painter Juan Luis Jardí

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De cierto modo, Juan Luis Jardí (Barcelona, 1961) respira aún de una manera clásica de concebir y disfrutar el arte. Comenzamos nuestra conversación para www.art.inhavana.net reverenciando el valor del descubrimiento y la sorpresa ante la obra de arte. Jardí reparaba en el respeto que le concede a la interacción con el mismo en museos o salas de exposiciones, a la posibilidad de palpar las obras y a cómo eso se pierde en muchos espacios institucionales y más aún cuando, si se trata de pintura y otras formas tradicionales de expresión visual, están mediadas por la Internet –sobre todo hacía énfasis en los aspectos de comercialización del arte por estos canales, donde no interviene la confrontación física real con las obras y, curiosidades del mercado, funcionan–.

Las trampas de la percepción visual online, digital, las diferencias y ausencias que se pueden originar mediante los procesos de documentación y promoción de expresiones como la pintura, fueron el punto de partida de una conversación con este artista catalán que al menos en doce ocasiones ha visitado Cuba y se ha motivado con parte de su imaginario para crear pictóricamente.

Tras sus estancias en la isla, Jardí ha comenzado a concretar una exposición colectiva entre artistas cubanos y españoles de reconocimiento nacional e internacional, prevista para 2018.  Principalmente será una selección de pintores, escultores y grabadores. Muchos, si no todos, tienen en su haber una reconocida experiencia desde finales de los años setenta del siglo XX, incluyendo otros que emergieron durante los ochenta y algunos altamente reconocidos en otras manifestaciones del arte que también se expresan visualmente.

El proyecto, concebido como un diálogo desde el arte, precisa en su criterio selectivo, aunque insiste en su rol como artista, no como curador, de una sensibilidad manifiesta en relación con las bases culturales de cada contexto, tratando de evitar lo epidérmico que implica el “encuentro” de cada artista con el otro contexto y más bien valorando en sus obras cómo influye el acercamiento individual, ora español, ora cubano, hacia una cultura “profunda”, más allá de lo que la superficie muestra.

En la conversación, Jardí hacía hincapié en la necesidad para este proyecto del conocimiento recíproco, tamizado por la huella martiana –que respeta grandemente y será el vínculo inspirador– como mediadora de sensibilidades que propicia una relación intercultural entre los artistas que conformarán la exposición.

El proyecto urdido por este artista catalán tendrá al menos dos etapas. La primera en Cuba, con una itinerancia de la muestra que ha de partir desde el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, exhibiéndose en diversas ciudades capitales del país hasta culminar en Santiago de Cuba. Entre las varias instituciones que están apoyando el proyecto se hayan el Consejo Nacional de las Artes Plásticas de Cuba (CNAP) y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), entre otras.

Conversábamos sobre las problemáticas que acarrea la producción de proyectos de este tipo en Cuba, con la presencia de artistas de diversos contextos, sobre todo en los términos de importación de obras, de financiamiento necesario para la producción, aseguramiento, transportación, conservación y divulgación, de cuáles son los handicaps productivos en el contexto cubano y las maneras de sortearlos mediante patrocinios y colaboradores.

En su concepción, Jardí apuesta por evitar lo llamado “folklórico”, entrelazando el hecho visual con importantes invitados de ambos países que cultivan la música, la expresión poética y escénica. Esto hará de la apertura de la muestra itinerante un evento algo mayor. Su intento es el de dar a conocer más la cultura cubana en una segunda etapa: en España y tal vez en otras áreas europeas. Consciente del posicionamiento de varios de los artistas, cubanos y españoles, en el circuito internacional, Jardí no quiere dejar pasar este estatus como cualificador de la selección, que posee también implicaciones no sólo de reconocimiento cultural, expresivo y simbólico, sino por el reconocimiento comercial de todos los que conforman el proyecto.

En un momento volvimos al tema específico que nucleará la muestra: la impronta martiana, tras lo cual Jardí expresa claramente que aunque es un artista, no un curador, ha intentado evitar la recurrencia a su fuerza icónica en todo el proyecto, para más bien penetrar en las influencias que su personalidad poética, ideológica y ética ha ejercido en la obra de diversos creadores y cómo trasciende, por su universalidad, hacia el imaginario de otros artistas no cubanos, en este caso españoles.

Jardí ha pintado cuatro obras donde específicamente el referente cubano está presente desde la temática del retrato, recreando personalidades históricas, artísticas y culturales. En otras de sus pinturas se descubren influencias a nivel de ambientes y paisajes.

Pertenece a una promoción de pintores de comienzos de los ochenta. Con decenas de muestras personales en España e igual cantidad de participaciones en múltiples países occidentales, gradualmente se ha insertado internacionalmente en espacios de Europa y Estados Unidos de América.

Titulado en Pintura Mural de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de La Llotja, ha obtenido premios nacionales y posee en su haber tres Medallas de Honor del Premio BMW de Pintura en Madrid. Su obra combina el realismo y algo del fotorrealismo con otras herencias de orden acaso metafísico, donde la representación pictórica adquiere un aire de misterio, de “algo por descubrir” y con lo que sorprenderse como espectador. Tiene de post-romántico, combina espacios disímiles para devolverlos diferentes, nunca iguales a sus referentes reales. Son pinturas que vibran, reverberan, capturan un tiempo y por ello un transcurso. Pretende trascender el aspecto de lo real y capta en un mismo campo visual diferentes lapsos y lugares “no posibles”.

Generalmente se niega a trabajar por encargo y refuta las imposiciones. Aunque se inserta en circuitos de comercialización del arte, Juan Luis Jardí se siente libre de hacer lo que le interesa como artista.


Resumen de la transcripción a partir de grabación sonora hecha el 24 de febrero de 2017.

by: frency