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Resumen:
Homenaje a David Bowie tras su muerte. Expresa la importancia de lo sensorial en su arte y las relaciones con la performance, el video, el diseño y lo sonoro, entre otros medios. El autor comenta cómo Bowie influyó en varios artistas contemporaneous cubanos
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Estabamos regresando de dos muestras que organizamos como parte de MATROSKA en el XXX Salón de la Ciudad de Holguín y, resintonizando tras el aterrizaje, supimos de la muerte del “hombre camaleón” David Bowie[1]. Los que me conocen saben de mi predilección por su obra. Es por eso que estuve un día escuchándolo de nuevo. Pero como al parecer los textos que sean muy personales y testimoniales parecen ser molestos, me propongo reverenciarlo de una manera menos individual.

Hay artistas que respiran el espíritu de sus épocas, ese Zeitgeist al que me he referido en otros momentos, y que incluso siendo un termómetro epocal, como que se adelantan a corrientes y tendencias ulteriores. Ese fue su caso.

Y si bien este espacio o columna dialoga “hacia adentro”, hacia el contexto cubano y su arte, David Bowie ha sido un referente evidente para varios creadores a nivel internacional y en nuestro arte. Su multidisciplinariedad, heredera en mucho de la movida contracultural de los sesenta y ligada a los procesos de la Factory en Estados Unidos y de Intermedia desde Berlín (donde vivió y produjo varias de sus mejores creaciones en los setenta) lo elevó para muchos otros artistas e intelectuales como un pionero, un ser que estaba dos pasos antes de lo que sucedía en su momento. Esa suerte de modelo (del que también bebieron otros de sus colegas o compatriotas como Freddie Mercury, Peter Gabriel, David Byrne, Tom Yorke o Trent Reznor) configura mucho de lo que es un artista en el siglo XXI: desplazable, móvil y con la capacidad de adaptar diversos medios para la expresión. El autor del heterónimo de Ziggy Stardust, entre otros, tuvo a bien desarrollar un lenguaje entre irónico y cáustico, que loaba tanto a Warhol –recordémoslo incluso en ese rol en Basquiat” de Schnabel como un gran homenaje– como a los Rolling o a Dylan.

El “no estilo” de Bowie era el estilo pionero de un tipo de arte más allá de lo musical, lo textual, lo escénico, lo histriónico, lo pictórico, lo escultórico y lo performático. Combinó procederes que sutilmente fueron más allá de esos medios; y ese espíritu marca en los caminos de un arte multidisciplinario donde lo sensorial es un ámbito importante.

Entre nosotros, varios creadores lo tienen como “artista de cabecera”. Luis Gómez junto a Juan Carlos Alom y Andrés Montalván, con ciertas colaboraciones, le homenajearon en 1995 con una bella muestra titulada “Quicksands” dentro de “Una de cada clase” en el CENCREM. Luego incluso Luis acuñaría muchas de sus producciones bajo ese nombre que es más un sentido, casi un statement o concepto para muchos creadores donde la sensorialidad aparejada a la versatilidad de medios es ostensible.

Esto está en alguna medida en la performatividad post-Slipknot-Gorillaz de “La Teoría Dorada de Popeye” y en el pensamiento de varios artistas cubanos que, desde los ochenta, venían haciendo obra (Ezequiel Suárez, Sandra Ceballos, Ernesto Leal, Garaicoa, entre otros más).

Si bien esta vez he querido dejar una modesta “nota” respecto a su deceso, sirva como pretexto para hacer ver cómo artistas tipo Bowie llegan a influir hasta aquí. Y que se haya en la base de diversas poéticas que han sido medulares dentro la producción visual cubana. Sobre todo, en creadores como el británico, que han sabido comprender que el arte es un ejericio de libertad expresiva, conceptual e instrumental para situarnos en el centro de las posibilidades del sentir.

 

[1] David Bowie nació un 8 de enero, falleció dos días después de cumplir 69 años y casi post-mortem nos regaló su última producción “camaleónica”, en pleno momento de lo que él consideraba en su obra como un periodo “Neoclásico”, tras haber incursionado desde la psicodelia, el glam, el pop, la fusión, el post-punk, la new wave, la electrónica y lo industrial, entre otras vertientes estéticas.

Publicado en Noticias ARTECUBANO. Agosto de 2015